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Entradas de Vuelta al Mundo

Viaje de Yola en China, Pakistán e India

Publicado el 08 de Octubre de 2009 por Valentín Linares

Aquí tienes el siguiente relato del viaje de Yola en China, Pakistán e India, nuestra aventurera alrededor del mundo…

Voy a intentar hacer un resumen de lo acontecido en ese último mes (largo). Mis peripecias por China, Pakistán e India, porque publicar todo nos pone en el año que viene por estas fechas, y como que ya llevamos suficiente retraso. Ya se irán publicando las cositas del diario, y las informaciones prácticas, poco a poco.

Entré a China desde el norte de Vietnam a mediados de Agosto, y metí la directa porque es un país al que tampoco quería ir (a este ni por asomo), pero que terminó resultando mi “salvador”. En pocos días de bus, tren y un corto vuelo, llegué al norte para encontrarme con los últimos vestigios de la Gran Muralla, que parece que si uno ha visto el interminable muro ya puede decir que ha estado en China.
Seguí esos restos de adobe enladrillado hacia el oeste, lo que me llevó a la ciudad-oasis de Dunhuang, desde donde accedí de forma “casual” (si las casualidades existen) y completamente improvisada al fastuoso desierto de Gobi. Ni yo me podía creer que estuviese allí y lo que veían mis ojos, pasé dos días con los pelos como escarpias. Llevaba más de siete meses deseando llegar a un desierto de los que se pueden vivir, no de escaparate, y esa incursión significó mucho para mí. Allí pasé lo que hasta ese momento había sido la experiencia más “Murphy” de mi vida, un buen rato de lluvia en medio del desierto más seco del mundo (según la Wikipedia).
Pero yo en realidad me dirigía a otro desierto, Gobi solo se cruzó en mi camino y no pude aguantar las ganas de una noche estrellada, acunada por el silencio absoluto. Proseguí camino haciendo alguna breve parada en otros oasis de Xinjiang, donde me encontré de frente con el Ramadán, que me acompañó durante los siguientes 25 días… Qué suplicio!!
Llegué a Kashgar, en bus, porque aquí lo de los trenes se las trae. Lo que algunos llaman “la perla de Xinjiang” (provincia de China), es una ciudad más turística, cara y desarrollada de lo que yo esperaba, así que me desvié un poco del camino para intentar unos días de desierto salvaje (a precio razonable) en el que ya se había convertido en el objetivo de toda mi fase asiática, el desierto de Taklamakan, que traducido significa “si entras, no saldrás”. En realidad no es para tanto, se tarda unos 30 ó 35 días en cruzarlo completo desde Dunhuang hasta Kashgar, en camello, y se puede hacer, ya me habría gustado, pero andaba ya escasa de tiempo.
Con esa intención llegué a Khotan, base desde la que pude organizar y realizar tres maravillosos días de desierto en estado puro, el más puro que yo he conocido hasta ahora. Pero este superó a Gobi en algo. No fue la altura de sus dunas, el color de su arena, el número y brillo de las estrellas o el abrumador silencio, no, fueron unas 15 horas de lluvia, primero intensa y luego leve pero constante. Definitivamente Murphy se había venido a hacer prácticas en este lado de China. Cuando encuentre las palabras para describir semejante espectáculo escribiré sobre ello. Hasta ahora, la experiencia de mi vida, la tormenta desértica más variada, intensa, duradera y feroz que he vivido nunca. Un nuevo descubrimiento, el olor del desierto mojado es muy especial, completamente diferente a todos los conocidos. Disfrutar de un gran desierto, después de una noche completa de lluvia…
En este punto me planteo intentar llegar a Lhasa de “ilegal”, para, a través de Nepal, plantarme en India. Eso significa encontrar un bus en Yencheng, que quiera sobornar a la poli y viajar por rutas alternativas, evitando los controles policiales; o autostop en algún camión que se preste a lo mismo. Pero ambos cobran unos 100€ al cambio, pocos se lanzan a tal hazaña y, lo intenté, pero no hubo suerte, dado que no tenía mucho tiempo para negociar. En esos momentos lo difícil no era lo habitual, o sea, entrar a Tíbet, sino que lo era salir de Xinjiang por las revueltas que acontecieron un mes atrás. Así que tuve que elegir sí o si el plan B. Si fallaba este por algún motivo solo me quedaba volver por donde había venido, para lo que ya no me quedaban días en el visado. A parte que solo de pensar en el sudeste asiático se me revuelve el estómago. Tenía que salir por Pakistán.
Regresé a Kashgar para continuar por la KKH (Karakorum highway). Hay un autobús que te lleva a Kaskorgan, la ciudad fronteriza de China, pero yo había oído algo de un lago estupendo como a mitad de camino y quería parar. Compré mi billete de bus pero, por circunstancias, también me compré una cabra, a la que llamé Takim. Más bien ella me “compró” a mi, aunque yo pagué por ella, un precio ridículo, pero así fue. Y claro, con Takim no me admitían en el bus, así que pasé de caminar, a una carreta de burro, de allí a una carreta de motillo, luego a la caja de un pic-up que me dejó en el lago Karakul.
Rodeada de un azul utópico, base de enormes montañas de copete blanco, Atila, la prima de Heidi, en los Himalayas, me recibió como una detonación de energía. Pasé allí otros dos días, aprendiendo a pastorear, respirando aire puro y fresco (muy fresco) y conviviendo con la familia de Atila en su yurta. Intercambio de regalos en los que mi pobre Takim se vio involucrada y me marché tristona, pero tan contenta con mi gorro de piel de “zorro” estilo ruso, por supuesto de segunda o quinta mano. Sabçia que Takim quedaba en buenas manos y en el lugar que la corresponde.
Me negué a pagar de nuevo mi billete de bus, así que tras dos horas y media, ya con mi pulgar al grado previo a la congelación, un camioncillo me paró, y pude llegar a Taskorgan, sobre un montón de sacos de arroz, porque la cabina iba full, y por supuesto congelada, excepto las orejas, gracias a mi nuevo gorro.
Al día siguiente tomé el bus que me sacaría de China y tras atravesar esa parte de “tierra de nadie” que separa las fronteras de ambos países, donde se cruza el Kunjerab Pass, entramos en Pakistán. El cambio, en casi todos los sentidos, es abrupto y radical, pero encantador, y es que los paquistaníes han resultado ser el pueblo más hospitalario que conozco, junto con los sirios. Ahora comparten el podium de la hospitalidad.
El paso por ese país “tan peligroso”, no puedo dejar de extrañarme cada vez que lo oigo, y lo oigo mucho, como decía el paso fue bastante rápido, solo paré en Gilgit un día, en Rawalpandi dos días y cuatro en Lahore, que ya es prácticamente India, musulmana al 89% pero muy India. En Lahore conseguí retomar las comunicaciones que había perdido desde Dunhuang. Y tuve también algo de turismo y sesión de sastrería, porque aquello del “disfraz” no es que sea necesario en absoluto, pero te abre puertas y te respetan más, así que dos trajecitos, de algodón bueno buenísimo y a precio de risa. Confeccionados a medida en 24 horas y, por supuesto, con pañuelo enorme, que me costó un buen rato aprender a manejarme con aquello sobre mi cabeza y mis hombros, con la mochila tirando por todos lados, que si se me cae de un lado, del otro, en fin, una odisea, pero aprendí. Y la verdad, después de tanto tiempo, apetece y da gusto vestirse de señorita, aunque sea “Indian-musulman Style”.
Y llegué a India. Solo me costó cinco intentos frustrados y unos 17.000 Km. de rodeo, pero a la 6ª va la vencida, porque el que la sigue la consigue. Entré por Amritsar a 15 días de mi vuelo de regreso a Sydney, con el único objetivo de hacer las dos cosas más destacables del país: el Ganges y el Taj Mahal. Por algún motivo que todavía me pregunto, aunque le estoy echando la culpa a la cantidad de gente rarísima que hay por todas partes y el calor sofocante, cumplir con tan simples objetivos me costó dos leves crisis de ansiedad, de las que salí airosa en unas horas (en ambas ocasiones). Culminados ambos dos objetivos, con 5 días de antelación (porque me salté un par de cositas más que me apetecían), llegué a Delhi, sin ánimo alguno de hacer turismo, con unas ganas tremendas de salir de Asia, a la que creo que dejé demasiado tiempo por desconocimiento, y una enorme ilusión por mi próximo reencuentro con el mundo latino. Qué bien que me calculé las fechas, para pasar mi cumple en Chile, creo que si lo paso en Asia me habría costado una pequeña depresión.
Pasé 4 días de avión en aeropuerto y de aeropuerto en avión. Creo que fueron 4 aunque todavía no lo tengo muy claro. Salí de India el día 26 de Septiembre a las 09:00, hora y fecha locales, y llegué a Chile el día 30 de Septiembre a las 12:35, hora y fecha locales, pero yo había dormido cinco noches y vivido 6 días. En mi diario hay dos días con fecha 30.09.09. Y esto, queramos o no, se llame jet lag o como se llame, trasconeja mucho, hasta dos días de inestabilidad física, porque la mental la tengo perpetua.
Y aquí estoy, como en casa. El reencuentro con nuestra cultura me ha sentado de maravilla, y eso que hay grandes diferencias, pero somos tan parecidos, que me encuentro muy a gusto. Los horarios, el clima, aquí está empezando la primavera y hace fresquito, qué gozada!! Y la comida, qué importante es la cultura culinaria. Ahora las raciones “normales” me parecen brutales, acostumbrada a comer en esos cuenquitos de nada, enanitos y cuasi vacíos, acostumbrada a que la carne es la guarnición, llego aquí y lo primero que hago es comerme un pollo asado, bueno solo pude con un cuarto, cuando en Asia, medio pollo no me llenaba, aquí un cuarto me desborda. Y lo segundo que hago fue cenarme… ¡¡¡cenar!!! una parrillada de carnaza, que todavía estoy intentando digerir… era mi cumple, no me regañéis. Con lo bien que me estaba quedando, creo que en tres meses me recupero, a no ser que me ponga a dieta. Además he visto un plato típico que es de judías, y también lentejas (si en India había pero picaban), y las sopas son SOPAS, con material, no solo noodles y hierbitas, en fin, lo que es gastronomía latina.
Y es que como alguna vez he dicho, mola descubrir lugares nuevos, culturas, gentes, y si, también la gastronomía, entre otras muchas cosas. Pero eso mola, al menos a mi, en plan “vacaciones”. Ya se sabe que “lo poco gusta y lo mucho cansa”. De modo que estoy encantada de reencontrarme con la herencia de nuestras raices. Y, dicho sea de paso, con la civilizadión.

Entré a China desde el norte de Vietnam a mediados de Agosto, y metí la directa porque es un país al que tampoco quería ir (a este ni por asomo), pero que terminó resultando mi “salvador”. En pocos días de bus, tren y un corto vuelo, llegué al norte para encontrarme con los últimos vestigios de la Gran Muralla, que parece que si uno ha visto el interminable muro ya puede decir que ha estado en China.

Seguí esos restos de adobe enladrillado hacia el oeste, lo que me llevó a la ciudad-oasis de Dunhuang, desde donde accedí de forma “casual” (si las casualidades existen) y completamente improvisada al fastuoso desierto de Gobi. Ni yo me podía creer que estuviese allí y lo que veían mis ojos, pasé dos días con los pelos como escarpias. Llevaba más de siete meses deseando llegar a un desierto de los que se pueden vivir, no de escaparate, y esa incursión significó mucho para mí. Allí pasé lo que hasta ese momento había sido la experiencia más “Murphy” de mi vida, un buen rato de lluvia en medio del desierto más seco del mundo (según la Wikipedia).

Pero yo en realidad me dirigía a otro desierto, Gobi solo se cruzó en mi camino y no pude aguantar las ganas de una n Sigue leyendo

Categorías | Viajes, Vuelta al Mundo

Reflexión de Yola en su viaje por África

Publicado el 07 de Octubre de 2009 por Valentín Linares

Un nuevo relato de Yola, nuestra viajera alrededor del mundo. Esta vez con un curioso texto sobre “la Chocolatina del pastel”

Es que las guindas no me gustan, y actualmente la chocolatina de la tarta, esa donde suele poner “Felicidades”, es aquello por lo que todos peleamos desde que el dulce entra en casa (o sale del horno o nevera) y hasta que se reparte como buenos hermanos y desaparece.

Normalmente suelo dejar lo mejor de mi plato para el final, es decir, lo que más me gusta lo último. Si me lo como lo primero, lo mastico menos, más rápido, lo trago antes, y lo saboreo poco. Porque al principio de la comida, tiene una más hambre.

De hecho esto sirve de diversión a la familia, que juegan a hacerme de rabiar robándome ese pequeño tesoro que guardo en una esquinita de mi plato hasta el final, para saborearlo y disfrutarlo. Sigue leyendo

Categorías | Vuelta al Mundo

Yola en Bangkok

Publicado el 07 de Julio de 2009 por admin

Con un poco de retraso, aquí está el siguiente relato de Yola, nuestra aventurera alrededor del mundo… Esta vez nos escribe de su experiencia en Bangkok, donde visitó el Templo del Buda de Oro y el del Buda Reclinado, entre otros. Sigue leyendo

El gran tiburón blanco

Publicado el 28 de Abril de 2009 por Nico Bour

Un nuevo relato de Yola, nuestra viajera alrededor del mundo. Esta vez cara a cara con un gran tiburón blanco!!!

Puedes seguirla a través de este mapa y tener más información sobre su viaje en su Blog.

Me dijeron por teléfono que me recogerían a las 04:30. Puse mi despertador a las 04:00. Me levanté entusiasmada pero, a las 04:05 recibo una llamada que me dice que el bus me está esperando!!!!

Pies en polvorosa, menos mal que dejé todo preparado anoche. En seis minutos estaba en el bus, donde el madrugador conductor (que se disculpó por el adelanto) y otra pareja me esperaban.

Por el camino recogimos a otros cuatro viajeros. En dos horas largas de minibús estábamos desayunando en Gans Bay (Gansbaai en africaans). Esplicaciones previas de cómo funciona todo; el papel que tiene cada uno de la tripulación en el barco, los alimentos y bebidas de libre disposición durante la travesía, el salvavidas, vomitar por la borda, bla, bla, bla.

Nos colocan el chaleco y subimos al barco. Se ven caras de emoción o otras de temor. Algunas de ellas van palideciendo según nos adentramos en el océano. La lancha va a todo trato y las olas son grandes, era realmente dificil no marearse, aunque sea un poquillo. Llegados a los alrededores de Dyer Island (a unos 10km del puerto). Fondeamos. Somos los primeros, el madrugón servirá de algo.

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Categorías | Concurso, Vuelta al Mundo

Soltando lastre

Publicado el 31 de Marzo de 2009 por Nico Bour

La última aventura de Yola, nuestra viajera alrededor del mundo….. Sigue así !

Regreso por el camino interior, donde puedo sentarme al sol para almorzar algo y secarme.

Frente a la entrada hay un pequeño mercado de puestecillos de artesanía, donde tanto vendedores, como taxistas se empeñan en hacerse con el contenido de tu monedero.

La situación del país obliga a hacer un ejercicio de empatía. Declino la opción de caminar para conocer la ciudad, Victoria Falls (o Vic Falls, que dicen aquí) y cojo un taxi, después de un arduo regateo.

Vic Falls se creó única y exclusivamente para el turismo, no es que tenga gran cosa, pero esta gente necesita sobrevivir. Primero me lleva al Big Tree, que efectivamente es un gran arbol. Exactamente un Baobab milenario. Luego vuelta por la pequeña ciudad (que yo llamaría pueblo).

Realmente parece una “ciudad fantasma”. Pequeños edificios y casas abandonados, tiendas y gasolineras cerradas. Tienen que ir a Botswana a comprar la gasolina. Si, Zambia les pilla más cerca, pero el visado cuesta dinero y en Botswana es gratis. Realmente el gobierno les tiene muy racionados, y hace especial boicot al turismo, que ha descendedio enormemente.

Por último regresamos al mercado de artesanía. Me da un billete y… ¡¡¡ahora soy trillonaria!!! Otro de los sueños de cualquier ser humano. Es el último billete impreso y es de CIEN TRILLONES de dólares zimbabwenses (100.000.000.000.000 ZWD), que vienen a ser unos 0′50€. Sencillamente increible. (Actualización: Acabo de leer en las noticias que el gobierno de Zimbabwe, el pasado 2 de Febrero, redenominó el dollar zibabwense en una tasa de 1.000.000.000.000 ZWD = 1 ZWD.Es decir que un trillón de dolares se convierte en un solo dolar. Me alegro por ellos, y ahora entiendo porqué regalan los bielletes de trillones de ZWD).

Inicio mi caminata de regreso hacia la frontera. Entre el rugido de las cataratas y los motores de camiones escucho unas voces: “Venga Yola, ven, anímate!!!”

Se que tengo que volver a cruzar el puente, y tengo tantas ganas.

“Yola, la vida solo se vive una vez. Y si por lo que sea no llegas a Ciudad el Cabo?”

Joer, pero es que yo quería probar allí, por ser mi primera vez, por si se me quitan las ganas de repetir.

“Ya pero aquí es más barato. Te mueres de envidia cuando ves el salto de los demás en sus vídeos. Venga salta!! El día de mañana solo te arrepentirás de lo que NO has hecho en la vida”

Miro, observo a otros como saltan y la cara que tienen cuando suben, escucho sus comentarios. Tengo tantas ganas.

Las gomas están un poco raidas, pero parecen resistentes. Todos comentan lo emocionante de la experiencia, y todos suben diciendo que repetirían. El colmo fue el salto de un hombre que rondaba los 60, el brillo de sus ojos cuando subió, el cambio en la expresión de su cara, y su comentario: “Tienes que hacerlo, no puedo describirlo”.

Lo siento, no lo pude evitar.

Al principio solo se siente el gran deseo de hacerlo. Te pesan para elegir la goma. Te ponen las cinchas con los arneses y pasas a la plataforma. Parece mentira el abrupto cambio de sensaciones cuando estás al otro lado de la barandilla. Cambiar enganches, ponerte las rudimentarias protecciones en los tobillos. Te fotografían, te filman, te levantas, explicaciones varias, te das la vuelta y puuufffffffff, todo el avismo para ti solita, ahí, a un paso. Da canguelo, pero no sabes lo que es. Yo me sentía como en un enorme trampolín de piscina, con la evidente incertidumbre pero segura y confiada.

Te colocan la cabeza alta mientras te dicen: “No mires abajo, mira al frente. Disfruta de la naturaleza, es maravillosa, ¿la ves?”

“Si, claro”

“Ok, cabeza alta, mira al frente, sueña y VUELA”

Five, four, three, two, one, cerooooooo!!!

Cuando miras al frente ves el cañón que forma el curso del río, y crees que, por algún desconocido mecanismo, vas a salir volando después del salto.

Me tiré como a la piscina, pero, al segundo, que habría tardado en llegar al agua, o en remontar el vuelo, me dí cuenta. Realmente debo estar chiflada, me he tirado al avismo así, sin más, ¡¡no hay piscina!!. Un millón de sensaciones y pensamientos se atropellan en mi mente.

Creo que el corazón se para un instante, hasta que eliges confiar, porque no te queda otra. Y es el momento de disfrutar. Veo el rio allí abajo, pero se que no llegaré a el. Y me siento endemoniadamente excitada, libre, loca. Y los gritos abordan mis cuerdas vocales sacando de mi interior todo lastre.

111 metros!!! Ciento once metros de caída, uno detrás de otro. Unos 30 segundos que saben a gloria.

Hasta el primer tirón que da la cuerda es una experiencia absolutamente sobrecogedora. Luego ya, desde ese primer parón, hasta que te recogen, es como una atracción de feria. Vertiginoso y apasionante, pero sabes que estás a salvo. Cada nueva caida aumenta la sensación de libertad. Ya puedo sentir las mariposas en la tripa. Me gusta. Me gusta mucho. Quiero más. quiero que esta goma no pare de estirarse y encogerse, y yo no parar de subir y caer de nuevo,para volver a rebotar.

No se si llegaré a Ciudad del Cabo, no se si repetiré allí, lo único que se es que jamás me arrepentiré de haber privado de esta experiencia, que me dejó un par de días de excitación en el cuerpo, y me liberó de gran parte del “lastre” que arrastraba.

Si necesitas una píldora antiestrés, pruébalo, no conozco nada mejor
.

PD: Mamá no te enfades, que era más seguro de lo que parece, en serio.

PD2: En cuanto pueda subir el vídeo actualizo el post para insertarlo.

Yola en el parque del Serengueti

Publicado el 13 de Marzo de 2009 por Nico Bour

Yola persigue su viaje esta vez por el Serengueti. Aquí va el siguiente relato de sus aventuras en su vuelta al mundo!!!! Yola, te envidiamos desde España!

Nos levantamos temprano, a las 7:00 es el desayuno. Recogida de tiendas y todo lo demás. Montar el paquetón en la parte delantera del techo del tote, y nos hemos quedado los últimos, pero da igual, Daniel va adelantando a todos, aunque luego nos encontraremos en el Visitor Center del Ngorongoro, para más permisos. Aquí la caravana de totes es inevitable en cualquier época del año.

Al punto panorámico del cráter hemos llegado los segundos, pero salimos los primeros. Lo cierto es que no somos un grupo muy tardón. Bajamos, nos flipamos un momento con las vistas, nos impregnamos de las sensaciones, hacemos las fotos pertinentes y arriba de nuevo. Gracias a eso hemos podido parar en otro lugar done las vistas del cráter son todavía mejores, si cabe.

PANORAMICA NGORONGORO

En alguna parte del camino hay un diminuto museo arqueológico, con una pequeña zona de picnic, donde un hombre explica los estudios que se han hecho (2 de 3 españoles), los países que los hacen (2 de 3 España) y los hallazgos.

Hemos aprovechado para comer allí, la tartera de picnic que nos traen. No recuerdo haberme comido con tantas ganas un cuarto de pollo y un huevo cocido, cocinados anoche y sin nevera que estamos. Lo que hace el hambre. Sigue leyendo

Yola de viaje solitario en la isla de Rolas

Publicado el 03 de Marzo de 2009 por admin

La 3a entrega de Yola, nuestra aventurera que está realizando la vuelta al mundo. A seguir disfrutando de las bellezas del mundo!.

Segundo objetivo: Islas Quirimbas. Rolas.

Me levanto temprano, muy temprano, para probar suerte, antes que la marea baje del todo. Salgo de vacío (solo cogí el monedero) y me acerco al puerto a preguntar, como me dijeron ayer.

Encuentro un pescador dispuesto a cambiar su rumbo, dice que en Rolas también hay buena pesca, pero me advierte que lo que quiero ver va a ser complicado, salen al caer el sol, con la bajada de marea de la noche, o te dejamos allí y mañana te recogemos o no lo vas a ver.

No tengo tienda, y en Rolas no hay donde alojarse. No puedo quedarme una noche, pero es igual, tengo que intentarlo.

Quiero ir a casa a por las cámaras por si hubiera suerte y el GPS, pero no me esperan, si me voy pierdo oportunidad, así que a embarcar, yo quiero ir, lo demás no importa. Bueno si importa pero es más importante vivirlo que mostrarlo.

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Yola en Mozambique!

Publicado el 13 de Febrero de 2009 por admin

Siguiente relato de Yola,  nuestra aventura que está realizando la vuelta al mundo en su visita a Mozambique.

El chapa desde Nampula me dejó en “Residencial Meia Lua” sobre las 10:30h, buena hora para armarse con la compañía electrónica y salir a conocer la isla. Miento, no es buena hora, pero es lo que hay, la isla es pequeña y si la veo hoy, puedo continuar ruta mañana. Aquí amanece sobre las 5:00h, de modo que entre las 10:00/10:30h y las 13:30/14:00h es la franja horaria en que más aprieta el sol. Para salir a estas horas hay que equiparse bien con protección solar total (puesta media hora antes de salir), gorra y agua, el sol es realmente fuerte. La isla es suficientemente turística como para encontrar jóvenes que intentan venderte collares de caracolas y corales, otros que se dicen guías para enseñarte la isla y contarte las historias de la historia, y otros que tienen un buen patrón de barco para ir a otras islas cercanas a hacer snorkel, playita, etc. No son muy pesados, pero a cada momento sale uno nuevo con la misma película. Al verme blanca siempre se dirigen a mi en inglés, entonces, cuando contesto “No entiendo“, me preguntan que donde trabajo o en qué proyecto estoy.

Está dividida en dos “ciudades”, la Ciudad de Piedra al Norte y la Ciudad de Makuti al Sur. Como destacable:
- La Fortaleza de Sao Sebastao, aunque la encontré cerrada por rehabilitación. Está en el extremo norte de la isla.
- El Palacio y Capilla de Sao Paulo, bien merece una visita que sorprenderá.
- Y la Iglesia da Saúde.

También hay un pequeño templo indú al lado del mercado. Y el hospital espero que también sorprenda por dentro, porque lo que es la decrépita fachada del edificio da hasta miedo.Ya en la Ciudad de Makuti, está el puerto pesquero, al oeste el nuevo, al este el antiguo, que algunos siguen usando. Y en el sur y sureste los cementerios, como curiosidad hay 3, en la punta sur el Cristiano, y siguiendo hacia el norte, por el este, primero el Musulman y luego el Africano, que tiene una extensión porque se les quedó pequeño.

Aunque los niños tienen la mala costumbre de pedir dinero (algunos adultos también), en general son amigables y curiosos. Ansían contarte lo que han hecho hoy en el cole, dónde y cómo viven y saber de tí. Les extraña mucho el color de la piel y quieren tocarla, aunque no se ateverán hasta tener confianza. También quieren tocarme el pelo, porque es ¿suave?, bueno, para ellos lo es.Hacerte amiga suya te da derecho a tocarles también. Les gusta ir agarrados de tu mano y, como te descuides, te encuentras aprendiendo a hacer trenzas en su pelo.

gracias Yola por el relato y a seguir descubriendo mundo!

Yola se va a hacer la Vuelta al Mundo!

Publicado el 16 de Enero de 2009 por Nico Bour

Hace unos cuantos meses, Yola ganó nuestro concurso Un Blog alrededor del mundo. El premio: un billete para dar la vuelta al mundo.  A partir de ahora , Yola nos va a contar sus aventuras en esta larga aventura que va a durar largos meses. Seguro que Yola vivirá gran cantidad de emociones, descubrirá sitios increibles, y nos dejará con sus relatos cierta envidia… sana eso si!!!! Sé que ha realizado grandes sacrificios en su vida para poder vivir ese sueño, y estoy convencido que jamás olvidará esta experiencia.

Te dejo con su primer relato:

Tras meses de desenfreno, maniobras para zanjar temas aquí (aparcar una vida es más complicado de lo que
parece a simple vista) y acelerones para preparar todo lo concerniente al viaje, a este que ya se ha convertido en el viaje de mi vida… hasta el momento, por fin llegó el gran día, ese que será uno de tantos dentro de no mucho.

Hoy tomo mi primer vuelo hacia la libertad, el movimiento, el aprendizaje, la improvisación… Mi despegue hacia esta nueva etapa en mi vida que comienza así, viajando por un año alrededor del mundo… no es mal inicio.

Quedó mi vida archivada en un par de carpetas que guardarán mis padres y todo lo que necesito en esa mochila de 50 litros y un bolso-bandolera (seguro que sobran cosas).

Una mochila cargada de ilusión, de ganas de aprender, sentir, conocer, disfrutar, respirar,
oler, saborear, compartir… un sueño hecho realidad.

Lo que me queda de este cambio: SE PUEDE, solo hay que desearlo. Eso si, cuanto menos se posee, más lijero se viaja.

Mi primer destino será Johannesburgo (Suráfrica). Mis primeras intenciones serán las aguas Victoria (lago y cataratas), algo más he mirado por el sur de África pero prefiero que el camino se trace tras mis pasos. Del resto nada seguro, tan solo los grandes vuelos: a Sidney en Abril y a Santiago de Chile en Octubre.

¿Quieres acompañarme en este viaje? ¿te interesa el periplo? Encontrarás crónicas, fotos, etc. aquí, en la medida de lo posible y en mi blog: ¿Dónde está Yola?… por el momento en Barajas, sometida a una espera de 12 horas de retraso del vuelo.

Actualización: 13 horas más tarde.


No encontré wifi abierto en Barajas. Aterrizamos en Jo’burg a las 22:00 y tras unas 45 minutos de tranfer, me encuentro en el hostel Sleeck, a las afueras de la gran urbe.

Han sido 24 horas duras, emocional, psicológia y físicamente, necesito descansar…

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Ida y vuelta Sólo ida
Origen:
Fecha de Salida:
Destino: Fecha de Regreso:
Adultos: Niños: Bebés:
         

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