Si tuviera que ir hoy a perderme sólo o en compañía creo que iría a un sitio donde la naturaleza y las gentes más amables fueran el denominador común.

Teruel es uno de aquellos lugares donde encontrarse a uno mismo es más sencillo. Donde el diálogo más sincero es lo común. Fuera de la rutina enloquecida de la gran urbe, la región de Teruel sencillamente enamora. En primavera, las montañas están salpicadas de flores silvestres y sus campos son un mar de amapolas. En otoño, cuando los robles y los arces cambian su color, el paisaje se hace más bello aún.

Parece lejano, pero Teruel está sólo a 2 horas desde Madrid ó a 60 minutos en coche desde Valencia.
Caminar por sus campos durante horas sin ver un alma es una delicia. El centro histórico de la ciudad de Teruel contiene espectaculares joyas arquitectónicas, en especial, algunas de las más hermosas del arte mudéjar, construidas por artesanos moriscos bajo el dominio cristiano y que actualmente están incluidas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Posted by Nico Bour






















